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Una pincita ahí...
y levantás
las lolas
Especialistas de Centros B&S explican en qué consiste la mastopexia, una operación para elevar los pechos, que se puede realizar con un anéstesico local que promete una intervención y una recuperación más sencillas que los procedimientos habituales. Además, qué opción no quirúrgica se puede considerar con el profesional de confianza.
 

Si cuando te mirás al espejo te ponés mal, te deprimís  porque te devuelve una imagen que no te gusta: las lolas tristes y caídas, esta nota es para vos. La ptosis –así llaman los médicos a los pechos caídos- tiene solución. La Cirugía Plástica ha desarrollado una técnica, llamada mastopexia, que te las coloca bien firmes y plantadas que te van a hacer sentirte orgullosa de tus lolas. 
 
La mastopexia


Los cirujanos de Centros B&S utilizan anestesia local tumescente acompañada, si fuera necesario, de un sedante suave. Explican que se diluye el anestésico local (lidocaína) en grandes volúmenes de suero estéril, utilizándose para cada procedimiento el volumen justo y necesario que otorga al paciente una confortable analgesia durante el acto quirúrgico. E indican que con este tipo de anestesia hay menos sangrado pues en la solución tumescente se utiliza adrenalina que contrae los vasos sanguíneos de la zona reduciendo a un mínimo los hematomas.

Además, la recuperación es más rápida y confortable que con otro tipo de anestesia, reduciendo el tiempo de convalecencia de varias semanas a días.
La mastopexia es una intervención que ha sido creada para elevar la posición de la areola –es el círculo amarronado que rodea el pezón- y el pezón en conjunto con todo el tejido glandular. Comúnmente se la conoce como la "pinza".
Actúa principalmente sobre los excedentes de la piel. Por lo general, es necesario reposicionar y elevar la areola y el pezón, que habitualmente caen junto con la glándula. 

Las opciones


De acuerdo al grado de ptosis (cuán caídas estén) existen diversos procedimientos. Cada técnica dejará un tipo diferente de cicatriz residual.
Las incisiones más habituales, que por supuesto las determina el cirujano durante las revisaciones anteriores a la intervención, son:

Superior: cuando la caída de las lolas es leve. Es una incisión en la parte superior de la areola.

Alrededor de la areola (periareolar): para ptosis medias. Se realiza una incisión circular en el borde de la areola.

Vertical: para ptosis moderadas. Se trabaja con una incisión alrededor de la areola que se prolonga con una incisión vertical en la mitad del pecho hasta el pliegue inferior. La cicatriz se describe como el ojo de una cerradura.

T invertida o ancla: utilizando también la incisión alrededor de la areola y la incisión vertical, se le agrega un corte de unos cinco centímetros realizado en el pliegue debajo del pecho. Es una técnica poco utilizada porque la cicatriz horizontal en el surco tiene mayor tendencia a la formación de queloide. 
Estas técnicas remueven los excesos de piel, dejando tensa la piel remanente.
Si el tejido glandular resulta escaso para lograr el resultado deseado, durante la misma cirugía puede colocarse un implante que se introduce debajo del músculo pectoral. La areola es reubicada y suturada en su nueva posición.

Se sutura el tejido glandular, en forma de una pinza, que restaura la conificación de la glándula por debajo de la piel. Si fuera necesario se colocan drenajes. Por último, el cirujano sutura delicadamente la piel.
Cuando la paciente se encuentra aún en la sala de operaciones, se le coloca un corpiño compresivo que provee el soporte necesario y ayuda a que la piel se adhiera al tejido subyacente.

En algunos casos, cuando la cicatrización alrededor de la areola no ha sido del todo satisfactoria, y pasados los seis meses todavía continúa visible, se puede recurrir a una micropigmentación de la cicatriz utilizando pigmentos del mismo color de la areola.

Y luego… a caminar segura y contenta con vos misma por la playa. 
 

Opciones sin bisturí

Therma Breast Lift.  Es el único procedimiento no quirúrgico para combatir definitivamente la ptosis de lolas.

Se trabaja con tecnología ELOS que combina radiofrecuencia con láser en forma de pulsos secuenciales percutáneos.
Es un tratamiento que contrae las fibras de colágeno alongadas por el peso de las mamas, la acción de la gravedad, la lactancia y el daño solar.

Con el transcurso de las sesiones se observa el acortamiento de la distancia entre la clavícula y la areola, mejor aspecto y tersura de la piel del polo inferior de la mama.
Las sesiones insumen de quince a veinte minutos. Cada sesión se realiza cada treinta días, durante cuatro meses. 

Toxina botulínica. Resulta adecuada en mamas chicas o medianas con una leve caída. Se aplican inyecciones de BotoxÒ o DysportÒ sobre el músculo pectoral. La aplicación de la toxina botulínica en las fibras inferiores del músculo que están por debajo de la mama logra un doble efecto: las fibras musculares activas se contraen elevando los pechos caídos, y se modifica la posición de los hombros que rotan ligeramente hacia atrás y mejoran el porte, de este modo las mamas que se proyectan hacia delante. El efecto dura entre cinco y diez meses. 

 
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